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martes, 3 de agosto de 2010

El descontrol del verano

Aunque para una crianza natural lo mejor es ir funcionando a demanda del bebé, sí que es verdad que nuestra rutina al final hace que el bebé también tenga la suya. Mi niña, que no nos quedó otro remedio que llevar a guardería, en un día normal tiene rutina hasta para hacer caquita. Todo lo hace a la misma hora, no porque se la obligue en casa (en la guarde siguen sus horarios) sino porque al final ella también sigue su rutina.

Lo complicado viene ahora, en verano, que tenemos visitas de familiares y al final estamos todo el día por ahí. Este año está siendo un descontrol total, y reconozco que debería organizarme un poco más. A veces, se pone un poco lloroncita y mimosa y resulta que tiene hambre y se nos había pasado por completo la merienda. Otras veces, picotea cuando tomamos algo por ahí y de noche no tiene ganas de cenar la pobre. Ayer me cansé de descontrol y decidí que hay que centrarse un poco en mi niña, que le gusta mucho comer y con este jaleo no se aclara nadie.

Yo siempre preparaba su merienda si salíamos al parque. Si salíamos con coche llevaba siempre algo más por si acaso. Siempre, aunque saliese para diez minutos, llevaba una bolsita de galletas. Este verano me he descontrolado tanto, que he perdido mi capacidad de previsión y no lo hago. Pero bueno, como he dicho, se acabó este descontrol, y a partir de mañana a comer en casita y salir por la tarde con mi merienda guardadita por si acaso, y mi bolsa de galletas.

Me pregunto si a todo el mundo le pasa lo mismo en verano...

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